Seamos libertad europea, seamos paz universal. Victor Hugo.

16.6.11

El lío de Consejos

Para las personas no acostumbradas a leer información sobre la Unión Europea es fácil confundir las diferentes instituciones que incluyen en su nombre la palabra "consejo".

Para intentar ayudaros a comprender un poco mejor cómo funcionan las instituciones comunitarias haremos una breve aclaración. Más adelante abundaremos en las características del entramado institucional (hablando de otras entidades fundamentales como la Comisión Europea o la Eurocámara) pero hoy nos centraremos en el "lío de Consejos".

Résidence Palace. Wikimedia Commons.

Consejo Europeo. 

Es una de las altas Instituciones de la Unión Europea y consiste en una conferencia formada por los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros. El Consejo Europeo tiene su propio Presidente - cargo ocupado actualmente por Herman Van Rompuy - que es elegido por los dirigentes nacionales. A las cumbres del Consejo acude también el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores.

El Consejo Europeo es la institución de mayor poder dentro de la Unión ya que la forman los gobernantes de las veintisiete naciones que la constituyen. Aunque el Consejo tiene su propio Presidente, éste tiene un papel puramente testimonial y funciona más como anfitrión o mediador que como dirigente soberano.

Las reuniones del Consejo Europeo se celebran cada tres meses, aunque pueden convocarse también de forma extraordinaria. Cualquier decisión tomada por las restantes instituciones comunitarias - tales como la Eurocámara o la Comisión - deben ser valoradas por el Consejo.

La sede del Consejo está en el edificio Justus Lipsius, en Bruselas, dentro del conocido como "barrio europeo". Actualmente se construye una nueva sede en el Résidence Palace, también en la capital comunitaria.

Justus Lipsius. Wikimedia Commons.

Consejo de la Unión Europea.

Es de naturaleza similar al Consejo Europeo, pero está formado por una conferencia de ministros de los Estados miembros - y no por sus jefes de Gobierno -. Mientras el Consejo Europeo tiene una función política o dirigente, el Consejo de la Unión Europea tiene atribuciones más bien legislativas.

Los ministros que se reúnen en el Consejo varían según el tema a tratar en la reunión. Por ejemplo, si se habla de seguridad acudirán los ministros de Interior y si es una cumbre sobre el sistema universitario se convoca a los ministros de Eduación. A las reuniones de este Consejo acude también la Comisión Europea en la persona de uno de sus comisarios, el cual puede participar pero no tiene voto.

El Consejo de la Unión Europea se ocupa de muy diversos aspectos relativos a la gestión comunitaria. Tiene apartados referentes a la política económica, las relaciones exteriores, finanzas, justicia o seguridad entre muchos otros.

El Consejo se gestiona a través de diversos gabinetes específicos también llamados "Consejos" - lo sé, es un maldito lío -. Algunos de ellos son el Consejo de Asuntos Exteriores o el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros. Algunos de estos capítulos, como el Eurogrupo, toman decisiones decisivas para la vida pública de la Unión.

La Presidencia del Consejo de la Unión Europea es rotativa y está repartida entre tres cargos: Presidente, Presidente del Consejo de Asuntos Exteriores y Presidente del Eurogrupo; lo que vendría a ser Presidente, Ministro de Exteriores y Ministro de Economía si quisiéramos compararlo con un "Gobierno" convencional.

El Consejo de la Unión Europea se pronuncia a petición de la Comisión Europea y su sede está también en el edificio Justus Lipsius.

Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Wikimedia Commons.

Consejo de Europa.

Es una de las instituciones europeas que más confusión genera. Mucha gente cree que el Consejo de Europa forma parte de la Unión Europea, pero no es así.

El Consejo de Europa es una organización internacional que busca la integración y mantenimiento de la paz en Europa, pero no es parte de la Unión. De hecho es más antiguo que ella, habiendo sido fundado en 1948.

El Consejo de Europa está formado por todas las naciones europeas con la excepción de Bielorrusia y Kazajistán, no admitidas por mantener regímenes dictatoriales. El Vaticano participa en el Consejo de Europa como observador, función que comparte con Estados Unidos, Canadá, México y Japón.

El Consejo de Europa trata cuestiones de justicia, desarrollo, garantías democráticas o mantenimiento de la paz en el continente. Tiene también una Asamblea Parlamentaria - no debe ser confundida con el Parlamento Europeo - de escaso poder real, así como un Comité de Ministros formado por los ministros de Asuntos Exteriores o los embajadores de los Estados europeos.

Esta entidad es considerada el punto de inicio de integración europea. Es a menudo confundida con la propia Unión, sobre todo porque ambas instituciones comparten la misma bandera. De hecho, la enseña azul fue establecida por el Consejo de Europa y adoptada más adelante por la Unión Europea.

Aunque las funciones e importancia del Consejo de Europa han mermado con los años, aún sostiene instituciones importantísimas para el continente y para el mundo tales como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Aunque el Consejo de Europa no forma parte de la Unión Europea, mantiene una estrecha relación de colaboración con sus Estados miembros y sus instituciones. La sede del Consejo se encuentra en Estrasburgo, Francia.

Lío de Consejos.

Hasta aquí el galimatías de Consejos. Es muy fácil hacerse un lío al tratarse de instituciones que a menudo solapan o coordinan sus responsabilidades y que, además, tienen nombres parecidos.

Esto puede parecer una cuestión menor pero no lo es. Hay mucha gente que quiere saber más acerca de la Unión pero se ve bloqueada por la complicada jerga continental. La comunicación es un factor importantísimo, la gente no puede creer en el proyecto europeo si ni siquiera logra comprender qué es o cómo funciona.

En mi opinión es imperativo que se tomen medidas para que la Unión sea más cercana al pueblo. Toda la información referente a ella debería ser no sólo accesible sino comprensible. Actualmente las novedades referentes a la comunidad están a disposición del público en internet y en todos los idiomas. ¿Pero de qué sirve si cada ciudadano no puede entender lo que lee en su propia lengua?

Lo ideal sería que, en primer lugar, se siguiese trabajando para simplificar la complicadísima maquinaria burocrática. Hay que fijar mejor las funciones de cada institución, evitar que haya duplicación en las responsabilidades o que se mezclen sus atribuciones.

En segundo lugar, por una pura cuestión de marketing básico, deberían cambiarse los nombres del Consejo Europeo y el Consejo de la Unión Europea por algo más claro y conciso, y para que no sean confundidos entre sí ni con el Consejo de Europa. De lo contrario seguirán pareciendo monstruos burocráticos ajenos al día a día de los ciudadanos.

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